por Carlos Fariello Gamarra
El
jazz es un género musical que abarca sonidos y ritmos muy diversos, desde la
música de la New Orleans de fines del siglo XIX a las expresiones musicales del
presente, tanto influenciadas por el blues y el rock como también por los
ritmos latinos y regionales. Pero, lo que caracteriza a este género sincopado
es la libertad absoluta de ejecución que deriva en la improvisación y en la
creación y recreación..
En el Río de la Plata, las orquestas de
tango, también llamadas “típicas”, fueron las introductoras de ritmos de
allende estas comarcas, tales como los pasodobles, boleros, y fox trot, y otros
ritmos vinculados con el jazz. En Buenos Aires, por el año 1935 y luego en su
vecina Montevideo, las orquestas alternaban en los ambientes bailables un
tiempo tocando tango y otro tiempo tocando jazz, como se decía entonces.
En Durazno, entre los años 1940 y 1950 hay
ejemplos de orquestas que precisamente ejecutaban estas músicas, recordamos a
la formación que lideraba Angel Tarigo, o la Típica Miguelito, entre muchas
otras.
En los años previos otros músicos,
precursores de aquellos, tocaban, a modo de banda sonora en vivo, la música que
acompañaba muchos filmes todavía sin audio en los cines locales.
A mediados de la década de
1930 surge, en Durazno, un joven pianista que integrará la orquesta del
guitarrista argentino Oscar Alemán, recorriendo varios países del mundo y
grabando algunos discos junto a él, nos referimos a Ceferino Alburquerque
Sierra, “Chichito”, nacido en 1917.
Pianista, compositor y arreglador, también
tanguero, Alburquerque, luego de tocar algunos años en Montevideo, en 1940 cruza a Buenos Aires y se integra a la
formación de Alemán. Con el guitarrista argentino graba varios temas y se
presenta en muchos países de Europa y
América.
Oscar Alemán, maestro del swing y su
quinteto en Buenos Aires.
(Alburquerque es el tercero desde la
derecha)
En el disco volumen uno de Swing Guitar Masterpieces, de Oscar
Alemán, que recoge grabaciones realizadas entre los años 1938 a 1957,
Alburquerque participa de los siguientes temas: I never knew; Caminos cruzados; Limehouse Blues; Scartunas; You made
me love you; Cherokee; Stardust, y Honeysuckle Rose.
Fue animador de veladas musicales, entre
amigos de su Durazno natal cada vez que visitaba esa ciudad, llevadas a cabo en
el local del Club Uruguay (hoy Museo-Casa
de Rivera) y en reuniones en casas particulares.
Ya de retorno al país, en la década de 1980,
volvió a hacer música en vivo en La
Taberna de Chiche, en calle San José casi Yi, en Montevideo.
También, las formaciones de bandas populares
permitieron que ejecutantes de instrumentos de viento, como la trompeta, el
trombón y el clarinete, hicieran sonar el jazz en estas tierras.
Durazno tuvo entre las décadas de 1950 y 1970
excelentes instrumentistas de viento que integraron la banda municipal que
dirigiera por muchos años Pascual Navatta, un clarinetista nacido en Italia en
1884.
Otros músicos provendrían de las filas de la
banda militar del Regimiento No. 2.
Recordar también a otros directores de la
banda como el saxofonista artíguense Onix Brazeiro que desarrolló parte de su
carrera musical en Durazno donde vive actualmente.
Trompetistas como Miguel Olivera, Eduardo
Laragnou, Walter Rolón, Enrique Reyes y su hermano José María, trombonista,
integraron además varias formaciones de música pop y tropical, incluso algunos
de ellos en Montevideo, y luego en el exterior.
Eduardo Laragnou, Enrique Reyes y Walter
Rolón integraron el Grupo Cubano.
Laragnou, radicado desde hace décadas en
Barcelona, ha tenido múltiples actuaciones en esa y además integrado la banda Jam Session de la Escuela Superior de Música,
acompañando a grandes artistas de jazz y la salsa.
Rolón y Laragnou formaron parte de la recordada
orquesta Golden Star Jazz,
en la década de 1960 en Durazno.
En ocasión de la primera edición de Expomúsica, en la sala de la Asociación
de la Música “Julio Martínez Oyanguren”,
en el año 1979, cuando no era fácil reunirse en público para este tipo de
eventos culturales, recordamos la actuación de un trío integrado por Gerardo
Martínez en piano, “Cuerito” Ayala en batería y el Raúl “Pollo” Lema, en bajo
eléctrico.
Las
nuevas generaciones
Promediando la segunda mitad del siglo pasado
surgen nuevos intérpretes de jazz nacidos en Durazno.
Oscar “Manduco” Pereyra, que viene de una
familia de músicos, su padre Oscar y su tío José de recordada participación en
la Sonora Fogata Tropical por allá
por los 70.
Oscar es un trompetista de gran valía.
Integrante de la Banda Sinfónica de
Montevideo, donde vive en la actualidad, también ha alternado como músico
en numerosas sesiones de grabación de grandes intérpretes uruguayos, y en
muchos álbumes de jazz. También integra la Montevideo
Big Band una nueva experiencia orquestal junto a conocidos profesionales
del medio.
Alfonso Santini, es otro músico, - hoy
radicado en Buenos Aires -, que aporta con su contrabajo al crecimiento de un
sonido propio del Río de la Plata.Formado primero en nuestro país y luego en el
porteño Conservatorio “Manuel de Falla” ha participado de varios grupos de jazz
en sus diferentes modalidades, ejecutando además el bajo eléctrico.
Recientemente tocó en el festival de jazz de
La Pedrera, y lo ha hecho junto a maestros de la talla de Ricardo Nolé
(participando en su disco Tríos uruguayos)
y el violinista uruguayo Federico Britos.
En la actualidad lidera la Alfonso Santini Banda junto a Agostina
Bertozzi, percusión; Bruno Varela, batería; Bruno Delucchi, piano, y Misael Parola, saxo. También ha integrado el Candombe Jazz Cuarteto y ha acompañado a
la pianista argentina Paula Shocron.
Alejandro Luzardo, guitarrista que ha
desarrollado la primera parte de su carrera profesional en España vuelto al
Uruguay con su banda La Candombera, creada en 2001 en Barcelona, gran exponente
de la fusión del candombe con el jazz, de amplia repercusión tanto en nuestro
país como en Argentina.
En España grabó su primer disco Escucha el tambor (sello Blue Moon-Inner
Jazz, 2008) recorriendo ese país y parte de Europa.
En nuestro país, graba y edita Candombe bebop (Sondor, 2015), ganando en
2016 el Premio Graffiti al mejor disco de candombe.
Santiago Blanco es un joven percusionista
también formado en España y que produjo en 2017 su disco In Creyendo, dentro de un proyecto de Latin Jazz denominado Cosa é
Mandinga.
Por último, y seguramente surgirán en las futuras
generaciones nuevos artistas del género, citamos a José Telechea, saxofonista,
que también ha demostrado su nivel profesional en formaciones de diversos
géneros.
Esta nota rescata nombres para la memoria de
la historia de la música popular en Durazno. Sin ser exhaustiva, principalmente
por razones de espacio, apunta a contribuir en la construcción de nuestra
cultura.
Y como dice la cantante Nina Simone “el jazz
no es simplemente música, es una manera de vivir, una manera de ser, una manera
de pensar.”

Excelente.
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