Para
los hindúes las vacas son sagradas, están protegidas por la ley y
nadie puede ostigarlas, maltratarlas y mucho menos matarlas para
aprovechar su carne.
Es
una tradición que tiene más de 2500 años y se respeta aún a pesar
de que hoy las existencias de este animal en la India se ha visto
sensiblemente reducida por varias causas.
En
occidente el término “vaca sagrada” se reserva para hacer
alusión a alguien que es intocable o que lo parece por su saber, sus
acciones o sus dichos, muchas veces impulsado por desacertdas
minorias que tienen en su imagen una forma de referencia o
representación, algo que se direcciona en el caso de los políticos
con una especie de culto a la persona.
Recientemente
ha surgido la polémica por el incidente entre la Institución
Teatral El Galpón y el actor Franklin Rodríguez por algunas
apreciaciones sobre la primera y su accionar, pero que seguidamente
dispararon sobre otras manifestaciones del actor referidas a su
pensamiento político y sus dfiscrepancias con el partido político
en el Gobierno, entre otros temas.
No vamos a entrar en consideraciones sobre el tenor y el alcance de la polémica de referencia pero sí decir que estamos ante un ejemplo de intolerancia respecto de la postura de quien expresa con total libertad lo que piensa, y así debe ser para todos, llámense Franklin Rodríguez o Juan Pérez.
No vamos a entrar en consideraciones sobre el tenor y el alcance de la polémica de referencia pero sí decir que estamos ante un ejemplo de intolerancia respecto de la postura de quien expresa con total libertad lo que piensa, y así debe ser para todos, llámense Franklin Rodríguez o Juan Pérez.
En
el plano de sus apreciaciones políticas Rodríguez ha dicho, y no es
de ahora que el ex presidente José Mujica es un actor, un histrión
de primera linea, por supuesto que animado por cierta dosis de ironía
respecto de su trayectoria, sus dichos y sus desaciertos y sobre esa
imagen que se ha autoconstruído para el extranjero.
Lo
siguiente lo expresa Franklin Rodríguez en el semanario Voces,“es
el gran actor del Uruguay. Alberto Candeau no existe al lado de él.
Y lo digo con propiedad, porque fuera del país decís algo de él y
te masacran. Hablé de él en Viena y para qué… Dije que era un
actor, un gran mentiroso, alguien que habla mal en Uruguay y muy bien
afuera. Afuera habla perfecto. Pero no se le puede negar lo que ha
logrado; ha llenado el Estadio Azteca con un discurso. ¿Quién
mierda lo hace eso? Es maravilloso. Es un gran vivo. Dice que no va a
ir a las elecciones, pero está coqueteando..."
Seguro, no faltarán quienes salgan enseguida a criticar su opinión sobre el líder del MPP.
Seguro, no faltarán quienes salgan enseguida a criticar su opinión sobre el líder del MPP.
Lo
dijo Franklin Rodríguez, no tendrá algo que ver con lo que reza el
título de este artículo?
Vivir
y ver para creer.

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