(Foto tomada de Clarin.com)
La pasión por los deportes,
la idolatría deportiva, pertenece a los defectos argentinos, ciertamente. Qué
raro que siendo Inglaterra un país tan odiado –tan injustamente odiado– nadie
le haya echado en cara haber llenado el mundo de juegos estúpidos como el
fútbol que es uno de los mayores crímenes de Inglaterra. Una señora me dijo una
vez: “Pero la gente pobre siempre ha jugado al fútbol en los baldíos”. Estaba
equivocada. Cuando yo era chico no se jugaba al fútbol en los baldíos. Se
jugaba a la riña de gallos.
(“Defectos y virtudes de los
argentinos”, entrevista de Alfredo Serra, revista Gente, 13/11/1975).
El fútbol es popular porque
la estupidez es popular.
(“Cosas de Borges”, diario
La Razón, 24/7/1978).
El fútbol despierta las
peores pasiones. Despierta sobre todo lo que es peor en estos tiempos, que es
el nacionalismo referido al deporte. Porque la gente cree que va a ver un
espectáculo, pero no es así. La gente va a ver quién va a ganar. Porque si
les interesara el fútbol, el hecho de
ganar o perder sería irrelevante, no importaría el resultado sino que el
partido fuera interesante…
(“La vigilia con los ojos
abiertos”, reportaje de Carlos A. Garramuño, revista Pájaro de Fuego, No. 6,
abril-mayo 1978).

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