Jorge Luis Borges y el fútbol

(Foto tomada de Clarin.com)

La pasión por los deportes, la idolatría deportiva, pertenece a los defectos argentinos, ciertamente. Qué raro que siendo Inglaterra un país tan odiado –tan injustamente odiado– nadie le haya echado en cara haber llenado el mundo de juegos estúpidos como el fútbol que es uno de los mayores crímenes de Inglaterra. Una señora me dijo una vez: “Pero la gente pobre siempre ha jugado al fútbol en los baldíos”. Estaba equivocada. Cuando yo era chico no se jugaba al fútbol en los baldíos. Se jugaba a la riña de gallos.
(“Defectos y virtudes de los argentinos”, entrevista de Alfredo Serra, revista Gente, 13/11/1975).

El fútbol es popular porque la estupidez es popular.
(“Cosas de Borges”, diario La Razón, 24/7/1978).

El fútbol despierta las peores pasiones. Despierta sobre todo lo que es peor en estos tiempos, que es el nacionalismo referido al deporte. Porque la gente cree que va a ver un espectáculo, pero no es así. La gente va a ver quién va a ganar. Porque si les  interesara el fútbol, el hecho de ganar o perder sería irrelevante, no importaría el resultado sino que el partido fuera interesante…
(“La vigilia con los ojos abiertos”, reportaje de Carlos A. Garramuño, revista Pájaro de Fuego, No. 6, abril-mayo 1978).

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